¡Sálvennos de los comunistas rurales!

No hace mucho escribíamos sobre la ‘despedida’ que Libertad Digital le dedico al gran Saramago. Lamentablemente hoy tenemos que, en esta línea, escribir una entrada al ‘adiós’ que Salvador Sostres, en ElMundo.com, dedica a Labordeta, cantautor, político y personalidad de nuestro siglo XX español fallecido esta misma semana.

Comienza: ‘de verdad que me sabe mal que Labordeta se haya muerto’. Es curiosa la manera de referirse al fallecimiento de una persona (cualquiera que esta sea). ¿Le sabe mal, señor Sostres? Casi deberíamos ‘agradecerle’ esta frase que cierra con ‘y de verdad que le tenía un cierto cariño’, porque, a partir aquí no hay línea que salve su artículo.

Vayamos con lo que Sostres define como ‘cuestiones que hay que poner sobre el tapete’ (claro, obviamente cuestiones ‘muy importantes’ a tratar sobre el fallecimiento de José Antonio Labordeta… en fin).

‘La primera es que es muy lamentable que todos nuestros cantautores sean comunistas. Esa cosa tan casposa del puño cerrado (…)’. Al parecer supone un gravísimo problema que aquellos que se hacen con una guitarra y escriben poesía y letras apoyen a la izquierda política. Hasta ahora, pobres españoles, no habíamos caído en la terrible cuestión del cantautor con coderas y pantalón de pana. ¡Qué gran peligro! ¡Por favor, señores de tupé y polo con cocodrilo, corran a la tienda musical más cercana y háganse con un libro de partituras! Debemos frenar esta ‘lamentable’ situación del comunismo cantado.

‘La segunda cuestión es la mochila (…) Todo este gusto por lo rural y por el contacto con la naturaleza no lleva a nada bueno. Reblandece los espíritus y nos vuelve coñazos y cursis (…) En la mayor parte del territorio español falta asfalto, casinos, cines, bares (…) coctelerías, grandes restaurantes (…)’. Esperen, esperen, que esto no es todo. Ahora viene lo mejor: ‘Todos esos inquietantes paisajes por los que Labordeta caminaba remiten al atraso, a lo ancesatral, al tercermundismo de donde venimos’. Mayor peligro aun que el analizado en el primer punto. Los comunistas, además… ¡¡pasean por el campo!! Obviamente esta es clara señal de que pretenden devolvernos a cuevas neolíticas. Eso sí, esta vez nos dejarían llevar la guitarra.

No seguiremos analizando los últimos párrafos de Sostres, porque desde luego en todos ellos, como así hemos hecho aquí nosotros, aporta su opinión con cierta ironía y sarcasmo. Pero ambos fundamentados en una ideología radical que concluye (esta vez sin parodias) que el ‘ruralismo de mochila y botas de Labordeta es precisamente lo contrario de lo que necesita España, que ya ha tenido bastante de perder el tiempo mirando árboles y se tiene que poner de una puñetera vez a trabajar’. Por lo visto, cantar y pasear por la montaña denigran a nuestro país y le alejan del principal objetivo: el trabajo duro por y para el capitalismo.

Dice Sostres de Labordeta que era ‘un buen hombre totalmente equivocado, pero un buen hombre. Su “puño cerrado” y en alto del que tanto presumía fue siempre un escarnio a los millones de muertes que su ideología ha causado’. Fíjense como un diario nacional, El Mundo, permite que un escritor y tertuliano despida a un rival político concluyendo que su ideología ha causado millones de muertes. ¿Es esto un ejemplo de buen periodismo? Porque este señor define como asesino a Labordeta por cantar con su guitarra, pasear por los campos españoles (sobre los que otros, como Machado, escribieron antes) y defender una ideología propia de un gran número de españoles.

Paula Aldea

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2 comentarios

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2 Respuestas a ¡Sálvennos de los comunistas rurales!

  1. Ciertamente triste, lamentable y obsceno. Es una pena que El Mundo esté apostando por este tipo de desechos sociales con nada que aportar a la opinión pública que vaya más allá de sus miserias y faltas de respeto. Este hombre es un cobarde sin ningún tipo de vergüenza que debería ser clasificado a un margen del resto de la especia humana, conocida por su capacidad de raciocinio. Este escombro no se merece ni un comentario tan largo ni una sola frase más que verse sobre él. Bueno sí, sólo una palabra: Cucaracha.

  2. Ramón Calzón

    Si bien el periodismo debe ser fundamentalmente un elemento de información puesto al servicio de las personas, es evidente que se hace dificil sustraerse a la tentación de opinar, cosa totalmente licita si esa opinión fuera imparcial y documentada. Desde ese principio innegociable, se puede disentir de otras opiniones y entrar en el terreno de la discusión enriquecedora y veraz como forma de intentar convencer a terceros.
    Sin embargo, la opinión del Sr. Sostres entra de lleno en el saco de aquellos que niegan el holocausto, consideran a los inmigrantes como una lacra a exterminar, defienden el tipo de vida “americano” como colmo de la felicidad y ejercen un “pijerio” de barrio de Salamanca que solo entiende el mundo rural como abastecedor de costumbres tan “civilizadas” como las corridas de toros.
    Sr. Sostres, cuando tengo dudas sobre el tipo de persona que soy, la simple comparación con gente de su calaña, me hace sentir mejor.

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